/ Social y política

La huelga feminista del 8M

Para manipular eficazmente a la gente, es necesario hacer creer a todos que nadie les manipula.
John Kenneth Galbraith

De Mi Diario: 8 de marzo de 2.018
Yo, que soy un jubilado sin complejos, hoy he salido temprano de casa aunque un poco preocupado porque no sabía muy bien lo que me iba a encontrar. Primero he ido a la panadería de siempre a por mis bollos preferidos y me atendió Paquita que es una de las chicas que allí trabaja (van a turnos, naturalmente), después entré en la papelería de mis amigos Juan y Lola que, con la mejor de sus sonrisas, como siempre, me proporcionaron mi periódico favorito. En la farmacia estaban Luis y Carmina que me despachó mis pastillas para la hipertensión. Necesitaba entrar en dos supermercados próximos en donde he visto a los chicos y chicas de siempre. A Susana le compré después un boleto de Euromillones, que es viernes y hay un buen bote. Y antes de volver a casa me tomé un cafetito en el local que regentan Antón y Asunta, que me ha puesto un cortadito tan bueno como solo ella sabe prepararme, aunque tenía prisa y me he marchado pronto.
Cuando llegué a casa mi mujer me estaba esperando para desayunar (le gusta que yo le prepare las tostadas) y después nos hemos ido a una Gran Superficie próxima en la que ella se ha comprado primero un perfume en “El Corte Inglés” donde fue atendida por dos dependientas amabilísimas, lo mismo que ocurrió luego al comprarse una blusa en la sección de señoras. Yo también me compré una crema de afeitar en otra tienda aunque a mí me atendió un diligente comercial.
Como habrán observado, más del doble de empleados/as eran mujeres así que no sé si es que vivo en un barrio muy raro o estaba equivocado y hoy no era el día de la huelga feminista.

Este relato que acabo de hacer está un poco novelado para proporcionar un poco de empaque literario a mi de por sí pobre prosa, pero aparte de haber cambiado los nombres de los personajes, es veraz en la esencia y la mayor parte de lo ocurrido.

A lo que en esta historia contábamos añadiré que los noticiarios de las tres de la tarde nos mostraron imágenes de unas supuestamente multitudinarias manifestaciones, en las que a poco que uno se fijase y tal como algunos medios reconocían, la inmensa mayoría de asistentes eran estudiantes encantadas y encantados de sacar provecho de la jornada para hacer unas lindas pellas con tan fausto motivo.

Sería ya por la tarde, después de que la mayor parte de la gente saliera de sus trabajos, cuando se organizaran, ahora sí, grandes y masivas manifestaciones en defensa de los derechos de la mujer. No tan masivas como nos han querido contar, porque en la Puerta del Sol, verbigracia, no caben 350.000 personas, a no ser que en sus 12.000 metros cuadrados totales quepan casi 30 seres humanos en cada uno de ellos, pero a esas guerras de cifras ya estamos muy acostumbrados. Dejémoslo en manifestaciones verdaderamente multitudinarias, lo que ya es en sí mismo un resultado importantísimo. Como jornada reivindicativa fue un éxito total, como día de la mujer una fecha festiva extraordinaria. Pero como jornada de huelga un fracaso estrepitoso, esa es la realidad. Las únicas huelguistas de relevancia fueron unas pocas periodistas, presentadoras de radio o televisión, que quisieron ser consecuentes con sus planteamientos y no fueron a trabajar pero, permítanme la insistencia, solo se trató de unas pocas.

Por lo tanto sería de agradecer que a futuros "Ocho de Marzo" les retirasen el apelativo de huelga y lo dejasen en algo así como “Día de la mujer y jornada reivindicativa feminista no lectiva para estudiantes universitarios”.

Sin embargo parece adecuado hacer algunas consideraciones:

  1. Hemos estado siempre, estamos y estaremos, a favor de la igualdad plena de derechos entre hombres y mujeres y no creo que nadie en nuestro país esté en desacuerdo con ello. Otra cosa serían los matices y las formas.
  2. Esa igualdad ya existe en el plano jurídico en todos los países occidentales de nuestro entorno “civilizado” incluido, claro, el nuestro.
  3. Es cierto que en bastantes ocasiones esa igualdad jurídica no se ve reflejada ni en la vida laboral ni en el entorno social ni tampoco en el familiar. Contra todo eso es contra lo que hay que luchar.
  4. Ni que decir tiene que el feminismo es esencialmente bueno y además debe seguir combatiendo la lacra que representa el machismo latente en la sociedad y todo tipo de violencia hacia la mujer.

Consideraciones a las que creemos habría que añadir otras:

  1. A la gran mayoría de las personas que acudieron a las manifestaciones no les movía otro deseo más que el de reclamar unos justos derechos y no les preocupaba ningún argumento político. Pero…
  2. No entendemos que el manifiesto previo y la convocatoria contemplasen conceptos que nada debieran tener que ver con el feminismo. Clamaban contra el capitalismo y contra el liberalismo, pedían la laicidad del estado, criticaban la sanidad, reclamaban medidas sociales, se quejaban por la xenofobia, la existencia de CIEs, la homofobia o la justicia patriarcal (..?..) entre otros. Eran, en suma, los mismos argumentos políticos, incluidos los añadidos y particularísimos matices que suele exhibir la izquierda populista más radical.
  3. Algunos sectores se dedicaron a lanzar gritos y consignas descalificando a quienes piensan de otra manera y a partidos que al parecer no les gustan. Entre las personas más beligerantes se encontraban -todas juntas- nuestra Bego del África Center que se apunta a un bombardeo, nuestra egabrense Vice Calvo (relevante papel el suyo en la organización de los eventos) y muchas Ministras del gobierno, coreando consignas contra otros partidos, básicamente el PP pero tambien contra Ciudadanos y Vox.
  4. Aunque ciertamente no fueran muchos los percances, existieron cortes de carreteras en Cataluña, actos de coacción, escraches y alguna agresión física como la que sufrieron unas menores, al parecer simpatizantes de Vox, en Baleares por negarse a exhibir el lazo morado. Aunque no fueran muchos fueron demasiados porque no debió haber ninguno.
  5. Sin embargo no leímos en el manifiesto ni oímos ninguna queja por lo que ocurre en países donde verdaderamente la mujer es consideraba un ser inferior, países musulmanes como Irán, sí he dicho Irán, Pablo (ÉL), o países tan poco capitalistas como Cuba o China. No oímos ninguna queja por lo que le ocurrió a la secretaria judicial que fuera acosada el 1-o y ahora vilipendiada en las redes sociales donde se difunde su imagen, ni por los insultos de los que constantemente es objeto Inés Arrimadas, entre otros muchos ejemplos de lo que ocurre a mujeres no afectas a ciertas ideologías.
  6. Una huelga se podría convocar, en todo caso, desde la oposición pero si se convoca desde el poder, eso se llama cierre patronal o lock-out.
  7. No acabamos de entender que los partidos a los que, según los demócratas de izquierda se consideran extremistas de derecha, sigan siendo siempre los que sufren las vejaciones y las agresiones de los que se dicen abanderados de las libertades.
  8. El feminismo no puede consistir en enfrentar a mujeres contra hombres y ninguna ideología debiera apoderarse del concepto en exclusiva, pero eso es exactamente lo que está ocurriendo.
  9. Instrumentalizar cualquier huelga, manifestación o reivindicación con motivos partidistas o electoralistas es juego sucio. Que lo hagan quienes acaban de convocar unas elecciones apesta.

Esto es España, un país maravilloso donde vivir, un país lleno de gente fantástica al que unos cuantos manipuladores podrían convertir en una auténtica merdé.

¿La gente está loca? No, la gente está manipulada (José Luis Sampedro)