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Las encuestas electorales dicen... pero luego nosotros tenemos que elegir

Una frase muy repetida en el acervo popular para referirse a algo que resulta poco o nada creíble es aquella que dice “es más falso que un duro de madera” pero pensamos que ésta bien podría sustituirse por la de “es menos creíble que una encuesta electoral”.

Y no nos referimos solo a las predicciones del CIS actual a las que desde que, no el PSOE sino el PSOE-de-Sánchez, que es otra cosa, se hizo con el gobierno de España, solo les prestan atención los más ingenuos o los muy interesados de la izquierda. Aludimos a todos los sondeos y lo hacemos por varias razones:
La primera es que a pesar de que, según nos dicen, lo que hay que considerar son siempre las tendencias y que éstas se suelen repetir cualquiera que sea la agencia que realiza la medición, en verdad el resultado varía considerablemente según quién sea el encuestador o el que encarga el sondeo. Así, hay algunas que dan una clara ventaja al PSOE sobre el PP mientras otras rozan el empate técnico, no faltan las que le pronostican un gran desastre a Podemos mientras hay quienes lo moderan; las hay que le dan un incremento muy grande a Vox y otras que no tanto. Y es que en esos matices pueden radicar grandes diferencias.
La segunda razón o motivo para que dudemos de tales escrutinios es que todas las agencias afirman que hay mucha gente que no tiene el voto decidido, que muchos resuelven sus dudas a última hora e incluso que hay quien lo hace el mismo día de la votación. Y tanta duda puede ser generada porque siempre votamos más “en contra de los unos“ que “a favor de los otros” y que depende mucho de en qué medida la gente esté motivada y por lo tanto de la mayor o menor participación o abstención.

Por ello, aquí nos vamos a atrever a hacer una apuesta valiente a riesgo de estrellarnos en nuestro pronóstico. Y no es que vayamos a vaticinar quién, quienes o qué coaliciones van a poder gobernar, que no llega a tanto nuestra osadía. Lo que predecimos es que habrá muchas sorpresas; no sabemos cuales, pero creemos que habrá abundancia de sorpresas. Puede que el PSOE no arrebate tantos votos a Podemos como se piensa y es posible que esta formación no se desmorone o al menos lo haga en menor medida de lo previsto. Podría ser que Vox creciese por encima de las expectativas o que, por el contrario, muchos votantes de la derecha decidan regresar a sus orígenes más moderados en el PP; en ello va, por supuesto, que los populares se estrellen en mayor o menor medida o en ninguna. Puede ser que Ciudadanos rasque un poco más en los caladeros de PP o PSPOE, o que se estanque. Podría el PSOE crecer mucho más si se produce un cataclismo no imposible en Podemos… Podrían, en fin, suceder muchas cosas porque queda el tiempo suficiente, mucho tiempo, como para que se produzcan cambios de opinión, para que los indecisos resuelvan sus dudas o para que los que no quieren decir lo que piensan lo plasmen al fin en una papeleta.

Creemos también que en esta ocasión las campañas electorales van a jugar un papel muy importante y quienes yerren en ellas lo van a pagar muy caro. Los jefes de campaña, los ivanes-redondos, los garcías-egeas y demás asesores van a desarrollar una labor decisiva.

En fin, que no pronosticamos nada excepto que creemos que habrá SOR-PRESA que no es precisamente una monja encarcelada.