/ Rarezas de la política

La famélica (y podémica) legión

Arriba parias de la Tierra. En pie famélica legión

Irene Montero, siempre muy pija y aseadita ella y Pablo Iglesias, alias “el coletas” con su aspecto desaliñado entre sucio, proletario, pobretón y snob con pretensiones de intelectual, quien no parece sino representar un papel fingido en una telenovela emitida por “La Tuerka”, se han mudado de su piso de protección oficial en el barrio obrero de Vallecas y del que tanto habían presumido, a una casa de más de 600.000 euros -pura calderilla- con 268 metros cuadrados de vivienda más otros 2.000 de terreno anejo, en Galapagar, pueblecito humilde de la Sierra de Madrid.

Arriba parias de la Tierra.
¿Pero tan arriba?

No sé lo que un autenticamente honrado e intachable comunista como Marcelino Camacho, a quien el Ayuntamiento de Madrid acaba de poner una placa en el humilde domicilio sin ascensor de la calle Manuel Lamela 25 de Carabanchel donde moró toda su vida -cuando no estaba en la cárcel- hasta que por necesitar una silla de ruedas hubo de trasladar su vivienda a otro piso, también humilde, de Majadahonda, hubiera dicho sobre esta plaga de impresentables podemitas que nos ha invadido, pero no creo que a ellos les gustase oírlo.
Obviaremos las contradicciones de sus muchos tweets contra otros que compraron ese tipo de viviendas, las declaraciones hechas en el programa de Ana Rosa, etc., porque de eso ya otros han hablado mucho y el cinismo que han demostrado no necesita mayores comentarios.
Pero permítaseme echar algunas cuentas porque aquí no cuadran bien los números.
Dicen que solo cobran tres veces el salario mínimo porque el resto lo donan al partido. Obviemos también comentar esta falacia porque eso sería motivo de otro amplio debate. Tres veces el susodicho salario supone menos de 2.000 euros al mes y como son dos personas quiere decirse que andarán por los 4.000 talegos lo que no está nada mal.

En pie famélica legión.
Dicen que les han concedido una hipoteca de 1.600 euros al mes. Los aproximadamente 2.400 que les quedan supondrían un sueldo aseadito para sobrevivir en su antiguo piso vallecano, pero una casa tan grande, sin edificios adosados y en un lugar tan frio como la Sierra ¿cuánto supone en gastos de calefacción en invierno?¿cuanto en aire acondicionado en verano? ¿cuánto cuesta el mantenimiento de su hermosa piscina?¿cuanto cobra un jardinero por mantener adecentados 2.000 metros cuadrados de terreno? No me digan que a pesar de su exclusiva dedicación a la política no van a necesitar servicio doméstico para tan extensa vivienda ¿Cuanto van a gastar en desplazamientos diarios estando a más de 30 kilómetros del centro de Madrid?¿quién va a cuidar de las dos criaturas que Irene está gestando una vez que terminen sus bajas de maternidad o paternidad, si es que las piensan disfrutar?
¿Será que el partido -o alguien más- les compensa económicamente por su alta dignidad y responsabilidad? Eso sería tanto como un yo te doy y tú me das, o sea un justo empate, claro; así que no, no lo creo ¿o sí? Bueno, vaya usted a saber.

Ya estoy viendo la casa llena de inmigrantes sin papeles a los que van a acoger amorosamente junto con tantos desahuciados y ¿cómo no?, es seguro que dedicarán una parte de su hogar a alojar a algunos de sus queridos okupas.
Agrupémonos todos en la lucha final

No han cometido ninguna ilegalidad, tienen derecho a vivir donde les de la gana mientras lo puedan pagar. Tienen derecho a progresar, como todos, por vivir en una sociedad que disfruta de las ventajas de una democracia liberal a la que ellos dicen combatir. Pero basta de cinismo y, por favor, que no vuelvan a ofrecernos el esperpéntico espectáculo de verlos cantar La Internacional.