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Desamores políticos (III)

Aún no habíamos citado al, por hoy, cuarto grupo por número de escaños en el Congreso, Ciudadanos (Cs). El único al que no se le conocen manchas de corrupción por mucho que algunos se empeñen, algo que tendrá que ver con que no han tenido responsabilidades de gobierno a ningún nivel. Las últimas encuestas marcan una gran tendencia a su crecimiento y ya hay sondeos que le colocan como el partido con más expectativas de voto. Las encuestas son lo que son y ya veremos qué es lo que ocurre de aquí a las próximas elecciones, pero su progresión parece clara. Fueron capaces de capitalizar en Cataluña lo positivo de la aplicación del art. 155 , en detrimento del PP que fue el que se vió obligado a emplearlo. Decía Albert Camus que tener éxito es fácil pero que lo difícil es merecerlo y esa asignatura pendiente tendrán que aprobarla ellos cuando acepten asumir deberes de gestión si llega ese momento.
Tras algunas vaguedades ideológicas, finalmente se ha autodefinido como partido liberal progresista, aunque en ocasiones muestren mayor afinidad con el PSOE que con el PP -son más tolerantes con el socialismo andaluz de Susana Díaz que con el PP de Cristina Cifuentes en Madrid o con el PP nacional, tras apoyar la investidura de todos ellos sin formar parte de sus gobiernos-. Su ideología parece ser más cercana a la del Partido Popular, al menos en cuanto a política económica, oposición frontal a los nacionalismos periféricos y, no sin dudas y titubeos, en cuanto a políticas penitenciarias y de orden público. Se les percibe como a la derecha del PSOE y más progresista que el PP.
Ciudadanos puede nutrirse del voto que huye del PP y del más moderado de un PSOE interesado en restar votos a Podemos mirando quizá demasiado a su izquierda.
Sin embargo, las relaciones de Cs con los populares resultan cada día más tensas, tal vez porque se disputan unos votantes que bien podrían elegir al uno o al otro y la lucha parece cada vez más encarnizada. Al PP le pueden fallar los votantes que se vayan a Cs pero también puede haber otros que prefieran elegir quedarse en casa e, incluso, votar a Vox o a UPyD.
El PSOE admitiría ser apoyado por Ciudadanos para formar gobierno si se diera el caso, pero es más que dudoso que preste apoyo a estos si la contingencia fuera la contraria. Se antoja impensable que ningún partido logre la mayoría absoluta, ergo si Cs estuviese en disposición de formar gobierno, no parece que pueda hacerlo más que con la ayuda del PP, tal como ocurriría a la inversa. Una tensa relación previa no facilitaría estos acuerdos, así que ellos verán. Creo que están condenados a entenderse a cualquier precio si quieren evitar lo que ambos tanto temen.
Habíamos empezado por señalar el contumaz aislamiento que izquierdas radicales más nacionalismos ejercen sobre la derechona. El partido de Ciudadanos haría bien en observar como empieza a ser implacablemente descalificado por ciertos sectores ideológicos, echándole en cara y culpándole de lo que consideran infamias del PP, por el aval brindado a fin de formar gobierno en España, aunque no hagan lo mismo con los apoyos que ha ofrecido al PSOE. Tampoco haría bien Albert Rivera si no sacara consecuencias de los repetidos acoso-escraches sufridos por Begoña Villacís -la ultima con ocasión de la manifestación femenina del 8M- o del trato que viene recibiendo su partido en Cataluña.
Si se produjera el sorpasso sobre el PP, que Ciudadanos tenga en cuenta que lo habrán de heredar todo. Y todo es todo.